Luchando por un sueño


   



     Calderón de la Barca hablaba de sueños a través de su personaje Segismundo ¿realidad o sueño lo vivido? Un pobre ser engañado por una realidad social, el miedo. El mensaje era que la sociedad, ante el miedo, se protege sin mirar las consecuencias, sin mirar si sus creencias son ciertas o no, simplemente se dejan llevar por el miedo. Y digo yo ¿somos prisioneros de nuestros miedos a la hora de soñar?

      Cierto es que no nos podemos pasar la vida soñando ¿o sí? Sueña el pintor con crear su gran obra, el escritor su poema... ¿por qué negarnos a aflorar ese sueño que nos hace sentir vivos? Siempre encontramos una excusa, como bien redacta mi compañera Ylenia Perera con sus perotiempos*. Procrastinamos sin cesar por miedo, por pereza ¿o porque han matado nuestros sueños? Un héroe jamás se dejaría vencer ante ellos, simplemente aprendería mejores estrategias y emplearía su ingenio ante cada derrota, como Odiseo. ¿Acaso no podemos ser los héroes de nuestras propias vidas? Yo creo que sí, y lo dice una persona a punto de tirar la toalla, ya que siente que no encaja en un mundo de no muertos.

      ¿Cómo estoy siendo heroína en mi propia vida? Fácil, me niego a renunciar a mis sueños, sigo luchando, aunque me sienta como un salmón nadando en un río a contracorriente. Lucho por ganarme la vida con mis sueños, con mis ideas y escaso conocimiento. Solamente sé contar las cosas que otros han escrito, leerlas, investigarlas, preguntarme cosas, pero parece ser que esto no es suficiente: soy una pieza en desuso en un mundo industrializado y comercializado. Máquina soñadora me llaman. Pues quiero que sepan, que esta Seguismunda no piensa rendirse, simplemente necesito ser más creativa y quijotesca en mi empresa, porque, al fin y al cabo: el sueño es vida, y la vida, vida es.


Gracias, querido lector desocupado.