Extraña compañía la soledad



Extraña compañía la soledad

     Extraña compañía la soledad que me acompaña. Extraña porque esa compañía soy yo misma, por lo que jamás estaré sola, me tengo a mí. ¿Vanidad o un quererse bien entendido? Yo me quiero, me siento querida y quiero: acompañada, sola, en dispersa eternidad. Una profundidad de palabras inunda mis pensamientos y llenan de compañía mi soledad. 

     ¿Qué guerrero ante el peligro se ha sentido solo? Siempre un miedo le invade y le guía, a la derrota o a la victoria. El ingenio es de uno, lo guía, lo salva y determina su futuro. El azar es aquello que no controlamos, aunque con ingenio calculamos, prevemos y con el ingenio logramos conquistar. Aquiles, Odiseo, Hércules, Teseo…héroes de ingenio, valores, moralidad y caminos a seguir ¿o es mejor cada cual construirse su propio camino como aclamaba Machado? Tal vez aprender del camino construido por otro y así, tal vez, aprendamos a construir el nuestro propio.

     No, nunca estaré sola, pues dispongo de extraña compañía en mi camino: desconocidos, amigos, familia, música, libros, arquitectura, naturaleza, arte, y pisadas que observar. Huellas del pasado, presente y futuro que se esculpen en un mármol por designar. No rompas con astillas lo que el viento besa al formar. Sonidos de vida que inundan un alma a bailar. Un son que marca mi destino. Destino que son marca en mi soledad. Soledad compartida, soledad bien avenida. Soledad que abrazo, soledad que comparto cuando dejo entrar en ella a los escogidos. Soledad que marca mis pasos y me permiten mirar las huellas del pasado al pasar.
Hasta otra, querido lector desocupado.