Como veréis, mi mente es una amalgama de ideas, conceptos sin ordenar, reflexiones locas y demás quijotadas idealistas. Muchas personas han sufrido mis incesantes charlas sobre mis lecturas, impresiones, divagaciones por lo que me veo forzada a darle las gracias a todas y cada una de las personas que me han soportado.
En primer lugar, como no puede ser de otra manera, a mis padres. Tener que soportar a una niña que no para de leer hasta verla convertida en niña lectora en su madurez no ha sido camino fácil. Gracias Papá por ser tan paciente al comprarme todos esos libros que devoraba y casi te arruino con ello, tampoco olvido la inversión en música, museos, educación, teatro y vicios varios culturales que he tenido a lo largo y ancho de mi vida, sin ti este sueño se hubiese visto truncado. Mi adorable Madre. Mamá, quiero que el mundo sepa que el mejor libro que he leído en mi vida has sido tú. Las historias de cuando eras niña, los recuerdos, tu aliento para que escribiera, tus secretos, tus ilusiones. Mamá has sido el mejor libro que me ha guiado en el río de mi vida. Creo que nunca he declarado todo lo que os quiero, por ello me gustaría que el mundo sepa que habéis sido el mejor de los libros que me han construido y quiero que el mundo tenga constancia de ello: sin vosotros yo no sería nada. GRACIAS.
Lamentablemente, en este apartado irán aquellas personas que ya no están en mi vida, por una razón u otra. Mi querida Tita Pepita, ella fue un refugio y otra fuente inagotable de historias para soñar y conocer. Mi querida Tita Pepa, su tranquilidad y valores familiares han dejado una huella imborrable en mi memoria. Amigos de la infancia que soportaron mis cuentos, historias y majaderías, era mi forma de comunicarme con el mundo. Amigos de la adolescencia que no comprendían que me quedara en casa para leer y no estar con ellos. A mi exmarido, al que le robé tiempo de estar juntos porque un intruso se interpuso en nuestro camino -es la desventaja de casarte con alguien que lee, el libro es un amante complicado de entender-. Amigos que van y vienen.
Ahora llega el momento de dar las gracias a todos los que ahora mismo están soportando mis lecturas, y mis investigaciones: Alex, Luis, Nela, Daniel, José uno, José dos, Zoe, Helena, Jeannet, Pili, Santi, Juanjo y demás compañía. A mi profesora Elisa de la ULPGC, sin ese empujón nunca me hubiera atrevido a dar este gran paso. A mi profesora Reyes, también de la ULPGC, ella me enseñó a leer con fundamento. A mi profesora Madame Jiménez, una joya de la Universidad de Versalles, su contagiosa ilusión y gran corazón me enamoró. Al resto de profesores de la ULPGC, de la Universidad de Versalie por su inagotable paciencia en soportar mis preguntas. Magnolia y su guerra por abrirme nuevas guías de investigación. Al Dr. Alfredo
Rodríguez López Vázquez por su eterna paciencia y sabiduría que me ha guiado a través de correos electrónicos. A la fallecida Mercedes Agulló Cobos, quien amablemente respondió a mis preguntas, del mismo modo que lo hizo Rosa María Durán.
Todos y cada uno de mis compañeros de carrera: Niclas, María, Ylenia, Echedey, Laura, Adán, David, Nathan, Patrizia, mis niñas francesas, mi piccola tedesca. Mis amistades de Málaga, mis Patris, Mauro, David, Ana, Paloma, Laura, María, Sagrario, Javi...Tampoco quiero olvidar a todos esos camareros y camareras que han soportado mis largas horas allí plantada con un despacho montado mientras leía.
Todos y cada uno de mis compañeros de carrera: Niclas, María, Ylenia, Echedey, Laura, Adán, David, Nathan, Patrizia, mis niñas francesas, mi piccola tedesca. Mis amistades de Málaga, mis Patris, Mauro, David, Ana, Paloma, Laura, María, Sagrario, Javi...Tampoco quiero olvidar a todos esos camareros y camareras que han soportado mis largas horas allí plantada con un despacho montado mientras leía.
Como veréis, el camino no lo he hecho sola, he tenido grata compañía, creo que la mejor. Gracias a todos por acompañarme, aportarme, soportarme e ilustrarme con vuestra sabiduría, experiencia y amabilidad. Gracias por entrar en mi vida.
Gracias a todos, queridos lectores ocupados.