Lázaro y el ciego I




     “Hijo, ya sé que no te veré más. Procura de ser bueno, y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto; válete por ti.”
     Así es como Lázaro de se queda huérfano de padre, madre y padrastro. Y digo bien al decir que se queda huérfano, ya que, aunque sus padres no hayan muerto, nunca más volverá a verlos, quedando a merced de la diosa Fortuna. Una reflexión que me hago en el Lazarillo es si la figura de la mujer prostituta no es una ironía de la donna angelicata (virgen María), ya que son estas las que logran arroparlo, guiarlo y darle de comer. Son 7 amos, cada uno con un vicio, un pecado capital, donde Lázaro debe aprender a combatirlo, a protegerse de ellos con virtudes, tal como enseña Santo Tomás de Aquino en suma teológica.
     ¿Cómo es posible que una persona como Lázaro de Tormes conozca tan bien la Biblia y la cite en “grosero estilo” si no sabe leer ni escribir? Porque nos encontramos la competencia del mundo del autor, otro rasgo más idiolectal. A poco que rasquemos en el contexto, vamos a descubrir que la Santa Inquisición prohibía cualquier lectura de la Biblia, o interpretaciones de esta, o traducciones (como fue el caso de Francisco de Enzinas y por ello perdió su vida). Cuanto más investigo, más indago y reflexiono sobre el tema, más veo a Lázaro como un profeta velado al que hay que cogerle el sentido humorístico y práctico para aprender de sus enseñanzas, como si hubiera que reordenar el texto para poder entender del todo lo que este nos transmite.
     Los reyes católicos pretendían imitar la estrategia política de Roma para convertirse en un gran imperio. Los reyes católicos buscaron unificar el español, la religión, las normas, forman una institución (la Santa Inquisición, como si del senado se tratara), para poder tenerlo todo controlado y, a bote pronto, aparece un cisma religioso por toda Europa que podría truncar su proyecto de imperio ¿cómo combatirlo? Censurando, expulsando…bueno, ya conocemos la historia ¿no? Aunque ¿resultaba justo? En absoluto, y de esto trata nuestra obra, me temo; entre otras cosas porque es completamente opuesto a aquello que “decían” defender: cristiandad. Carlos V, hijo de Juana la “loca” y nieto de los reyes católico fue el heredero y encargado de proseguir el legado. Un detalle a tener en cuenta de Carlos V, Erasmo de Rotterdam fue uno de sus instructores, dicho de otro modo, su educador es la misma persona que promueve una reforma de la iglesia, esa misma que intenta defender Carlos V, el emperador.
     No hace mucho, he descubierto que existe un orden en los pecados capitales, según quien los analice, y nuestro Lazarillo no sigue ninguno de estos órdenes ¿no parece curioso? Puede que a vosotros no, pero me pregunto qué criterio movía al autor este orden y no otro.
     Tengamos en cuenta el contexto de España en tiempos del sacro imperio, básicamente estaban como estamos ahora: en crisis. ¿Cómo iba a estar España en crisis recibiendo fortuna de las "indias" y siendo dueña de casi toda Europa? Del mismo modo que iba cayendo el imperio romano: todo el dinero era invertido en guerras, colonización, expulsiones de moriscos, cristiandad, hipocresía, explotación, trabajo precario, clases sociales, apariencia, honor y honra. Carlos V debía cantidades ingentes a los bancos europeos, dicho de otro modo, gastaba más de lo que recibía, cosas de mantener el estatus monárquico ¿no os resulta levemente familiar? Cuanto más investigo y estudio estas cuestiones, mayores paralelismos encuentro: corrupción, pueblo desilusionado buscando la figura de un héroe que los rescate -entonces fueron las novelas de caballería, ahora son súper héroes o similares-. Un pueblo que pasa hambre, censurado, con mentalidad de vencido al que nadie da voz. Pues bien, nuestro amable autor dio voz a ese pueblo, bajo la manta del ser más miserable que podamos imaginar: Lázaro.

     Lázaro representa a esa voz acallada, mientras que sus amos representan a los 7 pecados capitales, según los preceptos de Santo Tomás de Aquino [2].  ¿Qué pecado representa el ciego? Por un lado, podría representar a la ira, ya que con violencia hace que Lázaro vuelva a nacer al recibir un fuerte golpe en la cabeza contra la cabeza del toro. De cabeza a cabeza, que según preceptos simbólicos teológicos es la cabeza del diablo contra la cabeza de Dios: el bien y el mal. Sin embargo, bien podría ser el pecado de la gula[3], como bien explica Alfredo Rodríguez López-Vázquez, por determinadas pistas lingüísticas: golosina, goloso, etcétera.

     Cierto es que Lázaro gira en torno al hambre, al honor, a la honra, a la fortuna y el medrar.  Con el ciego aprende a ser un punto más sabio que el diablo. No obstante, su madre ya le había enseñado y dado vida con un destino y poca fortuna: "Hijo, ya sé que no te veré más. Procura de ser bueno, y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto; válete por ti." Dios te guíe y válete por ti, digamos que en cierta forma su madre le advertía de que Dios es el único que puede salvarle en el reino de los cielos y que él mismo debe hablar con Dios, sin dejarse mediar por otros.

     Otro detalle a tener en cuenta, es que el ciego nos debe recordar levemente a la figura de la Celestina, y no es de extrañar, ambos se dedicaban a socorrer abortos, coser himen, etc., por lo que no nos debe extrañar que su autor conociera bien dicha obra y viera en ella la inspiración perfecta para su ciego.

     “ Pues, tornando al bueno de mi ciego y contando sus cosas, Vuestra Merced sepa que, desde que Dios crió el mundo, ninguno formó más astuto ni sagaz. En su oficio era un águila: ciento y tantas oraciones sabía de coro; un tono bajo, reposado y muy sonable, que hacía resonar la iglesia donde rezaba; un rostro humilde y devoto, que, con muy buen continente, ponía cuando rezaba, sin hacer gestos ni visajes con boca ni ojos, como otros suelen hacer.
    Allende de esto, tenía otras mil formas y maneras para sacar el dinero. Decía saber oraciones para muchos y diversos efectos: para mujeres que no parían; para las que estaban de parto; para las que eran malcasadas, que sus maridos las quisiesen bien. Echaba pronósticos a las preñadas si traían hijo o hija. Pues en caso de medicina decía que Galeno no supo la mitad que él para muelas, desmayos, males de madre. Finalmente, nadie le decía padecer alguna pasión, que luego no le decía:
    -Haced esto, haréis esto otro, cosed tal yerba, tomad tal raíz.
    Con esto andábase todo el mundo tras él, especialmente mujeres, que cuanto les decía creían. De éstas sacaba él grandes provechos con las artes que digo, y ganaba más en un mes que cien ciegos en un año.”

      Galeno [4], un médico y filósofo griego, curioso conocimiento para un muchacho y un ciego ¿es el autor quien lo conoce o son sus personajes? Obviamente es un guiño directo del autor, y no sus personajes. Aquí nos están dando pistas de la competencia del mundo que el autor posee, como ya expliqué en una entrada anterior[5]. Nada, absolutamente nada se escribe por azar, ni procede de conocimiento difuso. Estas son las huellas idiolectales de nuestro autor.
     “Con todo lo que adquiría y tenía jamás tan avariento ni mezquino hombre no vi”, pecado capital de la avaricia. Curiosamente el ciego ya es acusado de tres de los malos hábitos: gula, avaricia e ira. No, estos pecados no son únicos, unos desatan a los otros. Para ser el primer amo, buenas virtudes se gastaban como diablo.

     Más cosas a tener en cuenta, “Él traía el pan", recordemos que el pan es el cuerpo de Cristo, y hambre pasó el pobre Lazarillo con su ciego amo de fe y caridad, así es como Lazarillo se convierte en el guía de los ciegos de fe con hambre de sí mismos y nace la denominación de guía de ciego invidente, valga la redundancia. Lázaro nos guía como Virgilio guiaba a Dante en la Divina Comedia, para pasar por cada anillo del infierno, con sus 7 pecados capitales, donde el pecado de los amantes era el menor de los males, ergo, venial, ya que son acometidos por amor; curioso, ¿no hemos mencionado esto antes? Así es, todo está relacionado, y acabamos de encontrar otra competencia del autor, casi sin darnos cuentas ¿no es maravillosa la investigación literaria, los paradigmas y acertijos?

Continuará, querido lector desocupado, ya que no queremos que estas cosas que nunca vistas ni oídas queremos que caigan en la sepultura del olvido.