Lázaro y el ciego II


     "Comenzamos nuestro camino, y en muy pocos días me mostró jerigonza", empezó a hablar con términos especializados. Bien puede referirse al campo léxico del oficio del ciego, o bien es otra pista que nos deja el autor con respecto a sí mismo, huellas idiolectales. A mí, particularmente, con la palabra jerigonza el autor me indica que la intencionalidad de la obra es conocer su pensamiento (ley natural) en grosero estilo, dicho de otro modo, el autor es especialista en alguna materia que el resto no domina, por lo que nos hace conocer el mundo con palabras llanas para poder conectar y aprender algo: llevar la palabra de Dios a todos.

       Huelgo de contar a Vuestra Merced estas niñerías, para mostrar cuánta virtud sea saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cuánto vicio.

     Vuestra Merced o ¿vuestra majestad? Analicemos los paradigmas de esta genial frase. Huelgo, según la RAE [6], tiene 7 sentidos semánticos. Obviamente, en este caso significa me congratulo, me siento satisfecho, pero ¿y si es sobran los comentarios, señoría? Puede que mi inexperiencia en el campo me haga verlo así, quién sabe, pero en mi cabeza cuando leo esta frase me recuerda al momento en el que uno de los letrados se dirige al juez para desprender un alegato contundente, como si de Marco Tulio Cicerón se tratara, vaya, si Tulio es mencionado en el prólogo, y por fortuna este era jurista ¿nuestro autor también? Pues no sería de extrañar, en tiempos del sacro imperio, el grosso de los doctos pasaron por las aulas de la Universidad de Salamanca y leyes aprendieron. Virtud, esta palabra no puede pasar por alto, siempre mencionada en juicios de Tulio y conceptos de Aristóteles, además de ser uno de los principios básicos de Santo Tomás de Aquino para no incurrir en los pecados capitales. Cada pequeño detalle, cada palabra, está muy bien escogida, colocada, hilada, cuidado y no lo olvidéis nunca al leer cualquier obra, siempre vas a necesitar herramientas para que no tan solo te deleite, sino que algo bueno hallares en él. Virtud, con virtudes se combaten los pecados capitales. La castidad controla la lujuria; la templanza a la gula; la generosidad a la avaricia; la diligencia a la pereza; la paciencia sobre la ira; la caridad combate a la envidia; la humildad a la soberbia. ¿Cómo se comporta Lázaro con sus amos ante sus pecados? Pues si andamos atentos con estas 7 virtudes.

     "Yo oro ni plata no te lo puedo dar; mas avisos para vivir muchos te mostraré." Hechos 3:6-8, reina Valera: "Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios."  Como puede verse, puede que las palabras cambien, pero la enseñanza es la misma. Por supuesto, el ciego provocó la lesión del Lazarillo: la cabeza de Lázaro contra la del toro. Vamos más allá. Un toro representa al diablo, como bien podemos leer en Las dos caras del Lazarillo de Aldo Ruffinatto, ya mencionado y vital para la comprensión del Lazarillo. Entonces ¿qué representa la cabeza de Lázaro. ¿Por qué las cabezas? De ellas emana el pensamiento, además de ser, como no, un símbolo: la cabeza es Dios; las manos, Jesús; los pies, los hombres, por tanto, la razón del bien choca con la razón del mal.  ¿No es todo esto irónico? Lázaro no es un pícaro, nos convierte en pícaros al leer, un punto más que el autor hemos de conocer para poder leerlo, al menos esto es lo que nos anda advirtiendo una y otra vez su autor al leerlo ¿no creen? 

Continuará, querido lector desocupado. 

Lázaro y el ciego I




     “Hijo, ya sé que no te veré más. Procura de ser bueno, y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto; válete por ti.”
     Así es como Lázaro de se queda huérfano de padre, madre y padrastro. Y digo bien al decir que se queda huérfano, ya que, aunque sus padres no hayan muerto, nunca más volverá a verlos, quedando a merced de la diosa Fortuna. Una reflexión que me hago en el Lazarillo es si la figura de la mujer prostituta no es una ironía de la donna angelicata (virgen María), ya que son estas las que logran arroparlo, guiarlo y darle de comer. Son 7 amos, cada uno con un vicio, un pecado capital, donde Lázaro debe aprender a combatirlo, a protegerse de ellos con virtudes, tal como enseña Santo Tomás de Aquino en suma teológica.
     ¿Cómo es posible que una persona como Lázaro de Tormes conozca tan bien la Biblia y la cite en “grosero estilo” si no sabe leer ni escribir? Porque nos encontramos la competencia del mundo del autor, otro rasgo más idiolectal. A poco que rasquemos en el contexto, vamos a descubrir que la Santa Inquisición prohibía cualquier lectura de la Biblia, o interpretaciones de esta, o traducciones (como fue el caso de Francisco de Enzinas y por ello perdió su vida). Cuanto más investigo, más indago y reflexiono sobre el tema, más veo a Lázaro como un profeta velado al que hay que cogerle el sentido humorístico y práctico para aprender de sus enseñanzas, como si hubiera que reordenar el texto para poder entender del todo lo que este nos transmite.
     Los reyes católicos pretendían imitar la estrategia política de Roma para convertirse en un gran imperio. Los reyes católicos buscaron unificar el español, la religión, las normas, forman una institución (la Santa Inquisición, como si del senado se tratara), para poder tenerlo todo controlado y, a bote pronto, aparece un cisma religioso por toda Europa que podría truncar su proyecto de imperio ¿cómo combatirlo? Censurando, expulsando…bueno, ya conocemos la historia ¿no? Aunque ¿resultaba justo? En absoluto, y de esto trata nuestra obra, me temo; entre otras cosas porque es completamente opuesto a aquello que “decían” defender: cristiandad. Carlos V, hijo de Juana la “loca” y nieto de los reyes católico fue el heredero y encargado de proseguir el legado. Un detalle a tener en cuenta de Carlos V, Erasmo de Rotterdam fue uno de sus instructores, dicho de otro modo, su educador es la misma persona que promueve una reforma de la iglesia, esa misma que intenta defender Carlos V, el emperador.
     No hace mucho, he descubierto que existe un orden en los pecados capitales, según quien los analice, y nuestro Lazarillo no sigue ninguno de estos órdenes ¿no parece curioso? Puede que a vosotros no, pero me pregunto qué criterio movía al autor este orden y no otro.
     Tengamos en cuenta el contexto de España en tiempos del sacro imperio, básicamente estaban como estamos ahora: en crisis. ¿Cómo iba a estar España en crisis recibiendo fortuna de las "indias" y siendo dueña de casi toda Europa? Del mismo modo que iba cayendo el imperio romano: todo el dinero era invertido en guerras, colonización, expulsiones de moriscos, cristiandad, hipocresía, explotación, trabajo precario, clases sociales, apariencia, honor y honra. Carlos V debía cantidades ingentes a los bancos europeos, dicho de otro modo, gastaba más de lo que recibía, cosas de mantener el estatus monárquico ¿no os resulta levemente familiar? Cuanto más investigo y estudio estas cuestiones, mayores paralelismos encuentro: corrupción, pueblo desilusionado buscando la figura de un héroe que los rescate -entonces fueron las novelas de caballería, ahora son súper héroes o similares-. Un pueblo que pasa hambre, censurado, con mentalidad de vencido al que nadie da voz. Pues bien, nuestro amable autor dio voz a ese pueblo, bajo la manta del ser más miserable que podamos imaginar: Lázaro.

     Lázaro representa a esa voz acallada, mientras que sus amos representan a los 7 pecados capitales, según los preceptos de Santo Tomás de Aquino [2].  ¿Qué pecado representa el ciego? Por un lado, podría representar a la ira, ya que con violencia hace que Lázaro vuelva a nacer al recibir un fuerte golpe en la cabeza contra la cabeza del toro. De cabeza a cabeza, que según preceptos simbólicos teológicos es la cabeza del diablo contra la cabeza de Dios: el bien y el mal. Sin embargo, bien podría ser el pecado de la gula[3], como bien explica Alfredo Rodríguez López-Vázquez, por determinadas pistas lingüísticas: golosina, goloso, etcétera.

     Cierto es que Lázaro gira en torno al hambre, al honor, a la honra, a la fortuna y el medrar.  Con el ciego aprende a ser un punto más sabio que el diablo. No obstante, su madre ya le había enseñado y dado vida con un destino y poca fortuna: "Hijo, ya sé que no te veré más. Procura de ser bueno, y Dios te guíe. Criado te he y con buen amo te he puesto; válete por ti." Dios te guíe y válete por ti, digamos que en cierta forma su madre le advertía de que Dios es el único que puede salvarle en el reino de los cielos y que él mismo debe hablar con Dios, sin dejarse mediar por otros.

     Otro detalle a tener en cuenta, es que el ciego nos debe recordar levemente a la figura de la Celestina, y no es de extrañar, ambos se dedicaban a socorrer abortos, coser himen, etc., por lo que no nos debe extrañar que su autor conociera bien dicha obra y viera en ella la inspiración perfecta para su ciego.

     “ Pues, tornando al bueno de mi ciego y contando sus cosas, Vuestra Merced sepa que, desde que Dios crió el mundo, ninguno formó más astuto ni sagaz. En su oficio era un águila: ciento y tantas oraciones sabía de coro; un tono bajo, reposado y muy sonable, que hacía resonar la iglesia donde rezaba; un rostro humilde y devoto, que, con muy buen continente, ponía cuando rezaba, sin hacer gestos ni visajes con boca ni ojos, como otros suelen hacer.
    Allende de esto, tenía otras mil formas y maneras para sacar el dinero. Decía saber oraciones para muchos y diversos efectos: para mujeres que no parían; para las que estaban de parto; para las que eran malcasadas, que sus maridos las quisiesen bien. Echaba pronósticos a las preñadas si traían hijo o hija. Pues en caso de medicina decía que Galeno no supo la mitad que él para muelas, desmayos, males de madre. Finalmente, nadie le decía padecer alguna pasión, que luego no le decía:
    -Haced esto, haréis esto otro, cosed tal yerba, tomad tal raíz.
    Con esto andábase todo el mundo tras él, especialmente mujeres, que cuanto les decía creían. De éstas sacaba él grandes provechos con las artes que digo, y ganaba más en un mes que cien ciegos en un año.”

      Galeno [4], un médico y filósofo griego, curioso conocimiento para un muchacho y un ciego ¿es el autor quien lo conoce o son sus personajes? Obviamente es un guiño directo del autor, y no sus personajes. Aquí nos están dando pistas de la competencia del mundo que el autor posee, como ya expliqué en una entrada anterior[5]. Nada, absolutamente nada se escribe por azar, ni procede de conocimiento difuso. Estas son las huellas idiolectales de nuestro autor.
     “Con todo lo que adquiría y tenía jamás tan avariento ni mezquino hombre no vi”, pecado capital de la avaricia. Curiosamente el ciego ya es acusado de tres de los malos hábitos: gula, avaricia e ira. No, estos pecados no son únicos, unos desatan a los otros. Para ser el primer amo, buenas virtudes se gastaban como diablo.

     Más cosas a tener en cuenta, “Él traía el pan", recordemos que el pan es el cuerpo de Cristo, y hambre pasó el pobre Lazarillo con su ciego amo de fe y caridad, así es como Lazarillo se convierte en el guía de los ciegos de fe con hambre de sí mismos y nace la denominación de guía de ciego invidente, valga la redundancia. Lázaro nos guía como Virgilio guiaba a Dante en la Divina Comedia, para pasar por cada anillo del infierno, con sus 7 pecados capitales, donde el pecado de los amantes era el menor de los males, ergo, venial, ya que son acometidos por amor; curioso, ¿no hemos mencionado esto antes? Así es, todo está relacionado, y acabamos de encontrar otra competencia del autor, casi sin darnos cuentas ¿no es maravillosa la investigación literaria, los paradigmas y acertijos?

Continuará, querido lector desocupado, ya que no queremos que estas cosas que nunca vistas ni oídas queremos que caigan en la sepultura del olvido. 

Cuenta Lázaro su vida, y cuyo hijo fue II

¿Quién es Lázaro de Tormes?
El nombre de Lázaro de Tormes no está escogido al azar, tengamos en cuenta que en la Biblia nos encontramos dos Lázaros que pueden simbolizar perfectamente a nuestro querido Lazarillo.
  El primer Lázaro [1] nos remite a la parábola de Lázaro y el rico. No nos debe sorprender ya que a lo largo de toda la obra Lázaro va de amo en amo pasando hambre, miserias, heridas, fortunas y adversidades. En la tierra va a sufrir, pero se verá recompensando en el reino de los cielos. El segundo Lázaro [2] al que nos remite es al resucitado por Jesucristo, y no nos debe extrañar tampoco, ya que, en cierta forma, Lázaro con cada amo muere y vuelve a nacer al tercer día: "Y fue así, que, después de Dios, éste me dio la vida, y, siendo ciego, me alumbró y adestró en la carrera de vivir.". Así pues, no debemos olvidar que el Lazarillo es una persona que da noticia de su persona, persona que evoluciona y cambia con cada paso (amo) en cada "tractado" de su vida.
“Que a mí me llaman Lázaro de Tormes”, como todo el mundo sabe, en el Renacimiento las novelas más leídas -aquellas que lograban evadirte de la cruda realidad y te refugiaban en un mundo idílico donde todo era posible- eran las novelas de caballería. Si alguien avispado ha leído El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha [4] sabrá que Alonso Quesada era un noble de baja condición que se refugiaba en las lecturas de las novelas de caballería. Conoce la importancia del nombre y llevar con honor y honra el lugar que representa, por ello se transforma de Alonso Quesada a don Quijote de la Mancha. Pues bien, nuestro Lázaro no se transforma, nace ya con esa condición al haber nacido en el mismo río Tormes.  Tanto la Mancha como el río Tormes son lugares concretos en España, al mismo tiempo que impreciso para que cualquier persona se pudiera identificar con nuestros personajes por no ser personajes exóticos en parajes desconocidos imaginarios, fórmula llevada a cabo en las novelas de caballería. Lázaro no necesita armarse caballero, ni profeta, ni nada, pues nace ya con todas las condiciones en dicho río.
   Por un lado, el que haya nacido dentro del mismo río Tormes nos remite a muchas más cosas. La primera de todas es, como no podía ser de otra manera, al bautizo del propio Jesucristo en el río Jordán por su propio primo Juan Bautista. Por otro lado, el nacer de noche no es al azar ¿qué hacía allí la madre de Lázaro de Tormes? El agua siempre ha simbolizado el erotismo, por lo que sospechamos que algo de esto tienen que ver, además, la noche es el momento ideal para el encuentro de los amantes. La noche también oculta los pecados, como se pude ver también en la obra de la Celestina o el Libro del buen amor. En conclusión, el que la madre lo pariera allí tampoco es casualidad, del mismo modo que fuera de noche y no de día. O también, como todos conocemos, Jesús de Nazaret se llama así por haber nacido en Nazaret, como Lázaro de Tormes nace en el río Tormes.
Queridos lectores, como veréis, mucho contexto, simbología e información vamos a encontrarla en autores coetáneos, autores anteriores o autores posteriores cercanos: ninguna lectura está de más, y todo contexto es poco, proceda de donde proceda.

Otra forma de investigar son las hipótesis en investigarlas a ver hasta dónde te llevan. Los padres de Lazarillo, Tomé González y Antona Pérez, son naturales de Tejares, aldea de Salamanca, al sur del río Tormes. Curiosamente, si realizamos una búsqueda en el PARES[5] encontraremos estos nombres de Tomé González y Antona Pérez acusados por la Santa Inquisición de judíos. Puede que sea coincidencia o no: puede que nunca lo sepamos. Vamos a suponer que su autor conociera a los verdaderos Antona Pérez y Tomé Gonález, naturales de Tejares y emplee estos nombres y apellidos por alguna razón muy concreta (cosas que nunca que por mí nunca vistas ni oídas, pero sí conocidas por conocer a sus protagonistas reales), que no quiere que caigan en la sepultura del olvido, y esté realizando una denuncia velada que nos toca a nosotros, lectores, ahondar en ello y desvelarlo. No sé a vosotros, pero en una obra donde abundan los nombres parlantes que aparezcan nombres propios, me huele a cuerno quemado, máxime si busco en PARES y aparecen justamente. Qué sí, que son nombres muy comunes, pero eso no quita que mi hipótesis no pueda ser cierta, debo investigarlo hasta andar segura de lo que pasa: nada en esta obra está escrito al azar.
Esto no quita que Tomé González pueda remitirse al santo San Bartolomé, ya que siempre es representado por meter el dedo en la llaga de las heridas del Jesús, y en otras, estar representado con un puñal en la mano, el trabajo de Tomé González es acemillero en el molino, y hacía sangrías (sangre) en los costados ¿cómo el propio santo? Y por ello fue desterrado a la batalla de Gelvez, a una conclusión parecida ha llegado Aldo Ruffinato (cosa que descubrí leyendo Las dos caras del Lazarillo). Sí, esta es otra cosa, sientes que vas por el buen camino cuando notas que piensas y llegas a las mismas conclusiones que grandes investigadores; nunca hay que tomarlo como una derrota el que otro lo haya visto antes y tú lo descubras cuando leas tal tesis, o tal libro, no, es claro indicador de que estás aprendido y yendo por muy buen camino: estás aprendiendo a pensar, a investigar y a manejar bien los datos.
Otro juego lingüístico, digno de destacar, es que Tomé se puede interpretar como el pretérito perfecto simple de indicativo del verbo tomar: “Pues siendo yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los costales de los que allí a moler venían, por lo cual fue preso, y confesó y no negó, y padeció persecución por justicia. Espero en Dios que está en la gloria, pues el Evangelio los llama bienaventurados. En este tiempo se hizo cierta armada contra moros, entre los cuales fue mi padre (que a la sazón estaba desterrado por el desastre ya dicho), con cargo de acemilero de un caballero que allá fue. Y con su señor, como leal criado, feneció su vida.” Por lo que tomó prestado, gracias a ciertas sangrías hechas en los costales.
Preso, confesó y no negó padeciendo persecución por la justicia ¿Cómo el mismo Tomé González que he encontrado en el PARES? Tal vez sí, tal vez no, tendré que investigarlo y comprobarlo.


Antona Pérez para mí, como nombre propio, simplemente se queda en la anécdota de PARES, no me aventuro a elucubrar ninguna teoría, de momento. Sin embargo, si nos basamos estrictamente en el texto, Antona Pérez al verse viuda, con un niño pequeño de ocho años se ve forzada a tener que buscar calor masculino para poder salir adelante. Tengamos el contexto del tiempo y las circunstancias de Antona: prostituta, con un hijo y sin poder buscar un trabajo honrado ¿qué otra cosa podía hacer que arrimarse a los buenos para no morir de hambre? Pues estudiantes, solados…hasta que da con Zaide (que si quitamos la letra “Z” podemos leer ayuda en francés ¿casualidad?). Claro, de vivir pasando hambre, entrar este sarraceno y recibir comida en conjunto con una vida tranquila y feliz, hermanastro incluido, Lázaro reflexiona sobre la naturaleza humana -como ya hiciera Tulio Cicerón o Santo Tomás de Aquino-: : "No nos maravillemos de un clérigo ni fraile, porque el uno hurta de los pobres y el otro de casa para sus devotas y para ayuda de otro tanto, cuando a un pobre esclavo el amor le animaba a esto." ¿Cómo podía ser pecado algo realizado con amor y no cuando se hacía por razones amorales? Gran reflexión humana a la que somos invitados antes de conocer a estos personajes.
Reflexionemos, Lázaro de Tormes siempre se ha leído como una crítica a la iglesia del sacro imperio, y esa lectura es así. Sin embargo, teniendo presente el contexto, política e iglesia eran la misma cosa ¿es de locos leerlo como una crítica a la gestión política de Carlos V? Una respuesta que encontraremos si conocemos a su autor.
“¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mismos!.” Se dijo para sí ante una anécdota con su hermanito -como todos sabemos-, y digo yo ¿no fue una excusa para hacernos reflexionar a todos? Siempre nos lanza adagios, sentencias, refranes… ante anécdotas cotidianas, de condición humana. Amo este libro por todo lo que me enseña, me remueve, me estimula y me hace reflexionar.
  

Yo por bien tengo que hayáis venido otra vez, queridos lectores desocupados.