Huelgo de contar a Vuestra Merced estas
niñerías, para mostrar cuánta virtud sea
saber los hombres subir siendo bajos, y dejarse bajar siendo altos cuánto vicio.
Vuestra Merced o
¿vuestra majestad? Analicemos los paradigmas de esta genial frase. Huelgo,
según la RAE [6], tiene 7 sentidos semánticos. Obviamente, en este caso
significa me congratulo, me siento satisfecho, pero ¿y si es sobran los
comentarios, señoría? Puede que mi inexperiencia en el campo me haga verlo así,
quién sabe, pero en mi cabeza cuando leo esta frase me recuerda al momento en
el que uno de los letrados se dirige al juez para desprender un alegato
contundente, como si de Marco Tulio Cicerón se tratara, vaya, si Tulio es
mencionado en el prólogo, y por fortuna este era jurista ¿nuestro autor
también? Pues no sería de extrañar, en tiempos del sacro imperio, el grosso de
los doctos pasaron por las aulas de la Universidad de Salamanca y leyes
aprendieron. Virtud, esta palabra no puede pasar por alto, siempre mencionada
en juicios de Tulio y conceptos de Aristóteles, además de ser uno de los
principios básicos de Santo Tomás de Aquino para no incurrir en los pecados
capitales. Cada pequeño detalle, cada palabra, está muy bien escogida,
colocada, hilada, cuidado y no lo olvidéis nunca al leer cualquier obra,
siempre vas a necesitar herramientas para que no tan solo te deleite, sino que
algo bueno hallares en él. Virtud, con virtudes se combaten los pecados
capitales. La castidad controla la lujuria; la templanza a la gula; la generosidad
a la avaricia; la diligencia a la pereza; la paciencia sobre la ira; la caridad
combate a la envidia; la humildad a la soberbia. ¿Cómo se comporta Lázaro con
sus amos ante sus pecados? Pues si andamos atentos con estas 7 virtudes.
"Yo oro ni plata no te lo puedo dar; mas
avisos para vivir muchos te mostraré." Hechos 3:6-8, reina Valera:
"Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el
nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano
derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y
saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y
saltando, y alabando a Dios."
Como puede verse, puede que las palabras cambien, pero la enseñanza es
la misma. Por supuesto, el ciego provocó la lesión del Lazarillo: la cabeza de
Lázaro contra la del toro. Vamos más allá. Un toro representa al diablo, como
bien podemos leer en Las dos caras del
Lazarillo de Aldo Ruffinatto, ya mencionado y vital para la comprensión del
Lazarillo. Entonces ¿qué representa la cabeza de Lázaro. ¿Por qué las cabezas?
De ellas emana el pensamiento, además de ser, como no, un símbolo: la cabeza es
Dios; las manos, Jesús; los pies, los hombres, por tanto, la razón del bien
choca con la razón del mal. ¿No es todo
esto irónico? Lázaro no es un pícaro, nos convierte en pícaros al leer, un
punto más que el autor hemos de conocer para poder leerlo, al menos esto es lo
que nos anda advirtiendo una y otra vez su autor al leerlo ¿no creen?
Continuará, querido lector desocupado.
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