Nos disponemos a abrir un libro, olerlo, y expectantes
comenzamos a leer sus palabras, desnudos ante la historia de alguien, de un
tiempo. Una persona, en un momento dado, consideró que tenía algo importante
que contar; nosotros, nos encontramos con ganas de viajar a un tiempo y un
lugar: el del autor, esto es el contexto. Esto no solamente acontece al leer un
libro, también al disfrutar de una obra de teatro, o una película, o cuando un
amigo nos cuenta una historia. Cuanto mejor conozcamos a la persona que nos
cuenta la historia, mejor captaremos la sutileza de su mensaje, qué intención
tiene al contarlo y sus razones.
Un libro es un amigo, debemos conocerlo bien para poder
empatizar con él, de lo contrario nos quedaremos en la superficie y simplemente
nos va a distraer, como quien mira al mar para dejarse llevar por el viento y
las olas. Esta es la razón por la que merece la pena conocer la historia, el
contexto de la obra y, si es posible, la vida del autor. No obstante, también
es interesante leer un libro desde el contexto de uno mismo, pero importante es
conocer el del autor. No es lo mismo leer el Quijote pensando que solamente es un simple libro que se burla de
las novelas de caballerías, a apreciar la profunda reflexión literaria, moral,
lingüística, filosófica … que este contiene.
Cuanto más investigo la autoría de Lázaro de Tormes, de sus fortunas y adversidades más me doy cuenta
de cuanta información contiene que me pierdo, la de conocimientos que necesito
para poder llegar a unos mínimos de profesionalidad para poder acercarme a
quién escribió ese librillo y sus razones. Es curioso que en el grado de lengua
española y literaturas hispánicas no aprendamos paleografía (algo básico),
muchísima más historia, manejar archivos, búsqueda de información, lenguas
romances, etcétera. La lingüística, esa herramienta tan esencial para poder
manejar adecuadamente el texto, comprenderlo, su estructura, del mismo modo que
conocer las fuentes de las cuales se nutre el autor: no podemos dejar una coma
al azar.
Lázaro está plagado
de refranes, adagios, dixit,
sentencias, anagramas, criptogramas, nombres parlantes, críticas políticas,
morales. Su autor bien conocía los recursos literarios, la lingüística, la
cultura popular, la Biblia, diferentes ideolectos, toponimias, gastronomía y
todo ello sazonado con 7 pecados capitales a lo Dante Alighieri, Marco Tulio
Cicerón, El asno de oro, Erasmo de
Rotterdam, Plinio el viejo y el joven. El amo ciego es fascinante, el alter ego de una Celestina que acabará de cabeza en los infiernos. Teología pura para poder limpiar el poder del
sacro imperio de Su Majestad Carlos I de España y V de Alemania. Conocer la
vida de Carlos V, la de España en 1554, la moralidad nos hará sorprendernos,
puesto que nos sorprenderá comprobar que vivimos los mismos tiempos, solo que
el Internet de la época se llama imprenta; del mismo modo nos sorprendería
aprender de Plinio, Tulio o el contexto del Asno
de oro: nada nuevo nace bajo el sol.
Mi intención con este blog no es que se convierta en el
típico blog en donde encuentras una cantidad ingente de datos en modo
académico, para ello ya hay otros; además, no me sentiría cómoda haciendo algo
similar, no sería natural, me siento más cómoda escribiendo como si
estuviéramos de charla ante un café y explicar mis teorías, sensaciones y
conocimientos a lo loco, sin orden ni concierto, y si con ello te ayudo a mejorar
tu competencia lectora, mejor.
Gracias por venir, querido lector desocupado.
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