Hoy, querido lector desocupado, no hablaré de literatura, ni de libros, ni de investigación literaria, ni tan si quiera voy a medir mis palabras, ni mi ortografía...voy a escribir desde lo más profundo de mi corazón. ¿Por qué? Necesito una catarsis.
Llevo una semana sin leer nada, sin investigar nada, sin poder concentrarme para nada, simplemente sintiendo cosas. ¿Por qué? pues porque estoy en el hospital con mi madre, repasando lo bueno y malo de su vida, dándole cariño, dándole amor. He notado que estos días de amor, compañía, mimos, repaso de vida me han venido bien, a ella también. Sin palabras nos hemos comprendido, sentido, querido y retornado a nuestro pasado para comprendernos y despedido. Sí, mi madre se está despidiendo de mí, pidiéndome perdón, regañándome porque me quiere...estoy viviendo momentos muy intensos. Mientras tanto ¿qué acontece en el mundo? Pues que la vida sigue y no te espera nadie, cada cual va a lo suyo.
Esta semana para mí el mundo se ha parado. Soy una cosa que siente y es incapaz de pensar, simplemente sentir. Me siento perdida, confundida, bloqueada, emocionada, llena de amor, de dudas, de ...no sé ni de qué. Es duro, qué coño, es extremadamente jodido -creo que será la primera vez en mi vida que escriba una palabra mal sonante en un escrito, no me siento orgullosa de ello- ver cómo tu madre se despide de ti porque piensa que va a morir. La quiero con todo mi ser, la veo cada vez más niña a proteger que como madre, y a pesar de ello lee en mí como un libro abierto.
Quiere que escriba su vida, me ve como una gran escritora; yo no me veo, la verdad, simplemente me gusta leer lento, ya está ¿escribir? es la peor de mis pesadillas. Me lo ha pedido y lo haré ¿por qué? porque es su última voluntad, porque se lo he prometido y porque soy incapaz de darle a mi madre todo lo que me pide; al fin y al cabo ¿no me ha dado ella la vida, me ha protegido y ha estado ahí para mí en todo lo que he necesitado? pues qué menos.
Llevo una semana sin leer nada, sin investigar nada, sin poder concentrarme para nada, simplemente sintiendo cosas. ¿Por qué? pues porque estoy en el hospital con mi madre, repasando lo bueno y malo de su vida, dándole cariño, dándole amor. He notado que estos días de amor, compañía, mimos, repaso de vida me han venido bien, a ella también. Sin palabras nos hemos comprendido, sentido, querido y retornado a nuestro pasado para comprendernos y despedido. Sí, mi madre se está despidiendo de mí, pidiéndome perdón, regañándome porque me quiere...estoy viviendo momentos muy intensos. Mientras tanto ¿qué acontece en el mundo? Pues que la vida sigue y no te espera nadie, cada cual va a lo suyo.
Esta semana para mí el mundo se ha parado. Soy una cosa que siente y es incapaz de pensar, simplemente sentir. Me siento perdida, confundida, bloqueada, emocionada, llena de amor, de dudas, de ...no sé ni de qué. Es duro, qué coño, es extremadamente jodido -creo que será la primera vez en mi vida que escriba una palabra mal sonante en un escrito, no me siento orgullosa de ello- ver cómo tu madre se despide de ti porque piensa que va a morir. La quiero con todo mi ser, la veo cada vez más niña a proteger que como madre, y a pesar de ello lee en mí como un libro abierto.
Quiere que escriba su vida, me ve como una gran escritora; yo no me veo, la verdad, simplemente me gusta leer lento, ya está ¿escribir? es la peor de mis pesadillas. Me lo ha pedido y lo haré ¿por qué? porque es su última voluntad, porque se lo he prometido y porque soy incapaz de darle a mi madre todo lo que me pide; al fin y al cabo ¿no me ha dado ella la vida, me ha protegido y ha estado ahí para mí en todo lo que he necesitado? pues qué menos.
Te quiero, mamá, esta entrada es toda para ti, para nadie más, esa historia llegará y la leeremos juntas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario