Demonios, pecados, virtudes y ángeles



Demonios[i], pecados, virtudes y ángeles.
     Orden, caos y todo esto reflejado en un espejo, como si mirásemos al universo. En la obra de Suma teológica[ii] de Santo Tomás de Aquino, los ángeles caídos no tienen orden, mientras que los buenos sí, porque siguen la jerarquía de Dios. No nos debe sorprender este pensamiento tan aristotélico, dado que Santo Tomás de Aquino amoldó todo el pensamiento de Aristóteles a la fe cristiana.
     Toda ciencia estudia los patrones: filosofía, matemática, biología, aritmética…hasta el universo posee patrones. Aunque ¿qué sucede cuando algo se rige por una aparente anarquía? No tienen patrones, no se puede llevar al campo matemático (el idioma de las ciencias/universo), o tal vez sí, son anomalías, y por raro que parezca, también tienen patrones. ¿Qué ley rige a las anomalías? Creo que es la pregunta más interesante que me he formulado en la vida: no lo sé. Por un lado, la ley que rige a las anomalías puede ser el lado negativo de la ley que rige los patrones, una ley no ponderable ni estadística ¿o tal vez sí?
     Toda palabra tiene un sinónimo y este genera un antónimo, aunque un antónimo se puede convertir en primo si sabes jugar con la palabra: extraña compañía la soledad; la nada se puede tornar en todo, y el todo en nada; ruidoso silencio … ¿acontecerá este tornar metafórico en las demás ciencias? Tengamos en cuenta que lo estoy analizando desde el campo semántico de la lengua española, pero ¿puede darse este juego en otros idiomas? Supongo que sí, no soy experta en estos temas -si alguien conoce este detalle que lo deje escrito en los comentarios, así aprendemos todos-.
     ¿A qué viene todo esto? Pues intentando resolver varios enigmas del Lazarillo de Tormes, obviamente, y mi obsesión por entender esta obra al milímetro. En este sentido, el pensamiento de Santo Tomás de Aquino sea cierto y todo orden tiene su patrón y el caos un no patrón. No obstante, podríamos estudiar la anomalía, imitarla desconociendo su patrón, simplemente imitándola.  Del mismo modo que podemos ver que en el Lazarillo se referencia a la Biblia Vulgata, tal vez, y solamente tal vez, se puedan encontrar referencias del Codex Giga[iii] (Libro Grande), dicho de otro modo, el libro del demonio. Por tanto, el orden de los pecados capitales del Lázaro pueda deberse a esas sabias palabras de Santo Tomás de Aquino: “los demonios no siguen una jerarquía, no obedecen a Dios”, por lo que nuestro autor dispuso su orden a placer y conveniencia, otro rasgo idiolectal.

Gracias otra vez, querido lector desocupado.

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