Cultura a la venta

     Melodiosas palabras para la expresión del alma: cultura en venta. Así es, querido espectador desocupado, la cultura anda en venta. Y no, no me refiero a cuando vamos a comprar un libro, bueno, un poquito sí, sino cuando el arte está condicionado al gusto del público y no de esa expresión del ánima, de la necesidad de contar algo por puro placer, sino por el económico. 

    Compramos valores comerciales para rellenar nuestras vidas, olvidamos las reflexiones, el indagar para descubrir la verdad, desnudamos nuestras tiernas almas a un poder sucio, vacuo. Ya, ya sé que habrá que comer, pero ¿es necesario vender nuestra alma al diablo?

    Perdemos valores como quien pierde días en el calendario. Ya no leemos, al menos no como yo comprendo el leer. Yo leo para nutrir mi alma, no concibo la lectura de otra forma. Es un proceso íntimo, delicioso, delicado, el cual me gusta saborear, recrearme, deleitarme y sentirme plena con él. Una buena historia, o ensayo o lo que sea, va a formar parte de ti toda tu vida, dejará una huella, y tú en él. Sí, querido lector desocupado, cuando lees, el libro y tú os hacéis uno, indivisible, eternos viajeros de vida. ¿Buscas al mejor de los amantes? encuentra las letras del alma. 

Buena semana, querido lector desocupado. 

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