Cómo Lázaro se asentó con un clérigo, y de las cosas que con él pasó IV




     “Mas, como la hambre creciese, mayormente que tenía el estómago hecho a más pan aquellos dos o tres días ya dichos, moría mala muerte; tanto, que otra cosa no hacía, en viéndome solo, sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de Dios, que así dicen los niños.”

     Hambre, pan, dos o tres días, muerte, abrir y cerrar el arca, cara de Dios, niños, palabras claves que nos desvelan muchos secretos ocultos. Por un lado, el hambre de fe que con pan (el cuerpo de Cristo) se sacia y no le dejan el acceso un pecado capital. Los números, siempre los números nos están indicando cosas: tres días, cuando resucita el Lázaro, primo de Jesús, en la Biblia; para resucitar, primero ha de morir. Abrir y cerrar el arca[i], si recordamos un poco el génesis y el arca de Noé recordaremos que se abría y cerraba para encontrar la salvación tras el diluvio, y tras la salvación estaremos con Dios, ergo, veremos su cara y así dicen los niños (inocentes). Fabuloso juego de palabras para despistar a la censura y abrirnos los ojos. 

     “Mas el mismo Dios, que socorre a los afligidos, viéndome en tal estrecho, trajo a mi memoria un pequeño remedio, que, considerando entre mí, dije: «Este arquetón es viejo y grande y roto por algunas partes, aunque pequeños agujeros. Puédese pensar que ratones, entrando en él, hacen daño a este pan. Sacarlo entero no es cosa conveniente, porque verá la falta el que en tanta me hace vivir[ii]. Esto bien se sufre».

     El mismo Dios socorre a Lázaro y por ello le muestra agujeros de donde puede sacar el cuerpo para salvarle y darle vida. El ratón, en la fe cristiana, simbolizaba con el diablo. No paro de maravillarme de los juegos semánticos paradigmáticos de esta obrilla que con grosero estilo se pide que se escriba. “-Cómete eso, que el ratón cosa limpia es.” Le dice el clérigo, paradójico. La avaricia, como buen pecado capital, es pensar en sí mismo: no comparto a Dios, así que quédate tú con el diablo. 

     “Y luego me vino otro sobresalto, que fue verle andar solícito quitando clavos de las paredes y buscando tablillas, con las cuales clavó y cerró todos los agujeros de la vieja arca.”
 
     No conforme con esto, el clérigo tapa los agujeros del arca para que nadie pueda pasar. Clavos y tablillas, como Jesucristo crucificado, con su vida paga nuestros pecados, cerrando al diablo a donde se encuentra Dios. Sin embargo, Lázaro no halla consuelo a su hambre y recita, en grosero estilo, unas palabras que me recuerdan a San Juan de la Cruz o Santa Teresa: “¡Oh Señor mío -dije yo entonces-, a cuánta miseria y fortuna y desastres estamos puestos los nacidos, y cuán poco duran los placeres de esta nuestra trabajosa vida!”, o del mismísimo fray Luis de León. 

     “Agora, donos traidores ratones, conviéneos mudar propósito, que en esta casa mala medra tenéis.” Como bien explica Francisco Rico, donos se emplea en plural con tono despectivo, traidores ratones (Judas, Satanás…), buscando que cambien de idea ya que en la casa del clérigo no podrían prosperar, adorable juego irónico en donde el pecado campa a sus anchas: “No nos maravillemos de un clérigo ni fraile, porque el uno hurta de los pobres y el otro de casa para sus devotas y para ayuda de otro tanto, cuando a un pobre esclavo el amor le animaba a esto.” ¿notáis como todo va cobrando sentido si reorganizamos la obra y observamos con detenimiento los múltiples significados que contiene?

     “Pues estando una noche desvelado en este pensamiento, pensando cómo me podría valer y aprovecharme del arcaz, sentí que mi amo dormía, porque lo mostraba con roncar y en unos resoplidos grandes que daba cuando estaba durmiendo. Levantéme muy quedito, y, habiendo en el día pensado lo que había de hacer y dejado un cuchillo viejo que por allí andaba en parte do le hallase, voyme al triste arcaz, y, por do había mirado tener menos defensa, le acometí con el cuchillo, que a manera de barreno de él usé. Y como la antiquísima arca, por ser de tantos años, la hallase sin fuerza y corazón, antes muy blanda y carcomida, luego se me rindió y consintió en su costado, por mi remedio, un buen agujero. Esto hecho, abro muy paso la llagada arca, y, al tiento, del pan que hallé partido, hice según de yuso está escrito. Y con aquello algún tanto consolado, tornando a cerrar, me volví a mis pajas, en las cuales reposé y dormí un poco, lo cual yo hacía mal, y echábalo al no comer. Y así sería, porque cierto, en aquel tiempo, no me debían de quitar el sueño los cuidados del rey de Francia.”

     Un cuchillo, como el que porta siempre San Bartolomé en los cuadros, aquel que metió el dedo en la llaga[iii]. Antiquísima arca ¿el arca de Noé, donde solamente entrarán aquellos que se podrán salvar y estar con Dios? La halló sin fuerza y corazón, como si Dios se rindiera, el cuerpo de Cristo (el pan) llagado y en este metió su cuchillo según las escrituras ¿tanto pecado acometido para poder llegar a Dios? No me debían quitar los sueños del rey de Francia ¿o de España? Recordemos que el rey de Francia era uno de los mayores enemigos de Carlos I de España en aquel entonces ¿doble sentido, ocultando la crítica o postulándose a favor del enemigo del emperador? No, todavía no tengo respuesta a estas cuestiones, necesito indagar más y descubrir a su autor para poder desvelarlas. 

Hasta otra, querido lector desocupado.


[i] http://arcadesalvacion2.blogspot.es/1485650242/cerrar-y-abrir-puertas/
[ii] El echar a los ratones la culpa de la desaparición del pan ha sido juzgado sugerencia de la traducción castellana del Asno de oro: “que debían por todas las vías y artes que pudiessen, buscar el ladrón que aquel común daño hacía, porque no era de creer que el asno que allí solamente estaba había de aficionar a comer tales manjares, pero que cada día faltaban los principales y más preciados manjares; demás desto, en su cámara no había muy grandes ratones ni moscas”, Francisco Rico, cátedra. Como podemos comprobar gracias a Rico, Lázaroo también tiene influencias del Asno de oro, cosa que iremos analizando poco a poco.
[iii] https://elenaysusletras.blogspot.com/2019/03/cuenta-lazaro-su-vida-y-cuyo-hijo-fue.html

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