“Mas, como la hambre
creciese, mayormente que tenía el estómago hecho a más pan aquellos dos o tres
días ya dichos, moría mala muerte; tanto, que otra cosa no hacía, en viéndome
solo, sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de Dios, que así
dicen los niños.”
Hambre, pan, dos o tres días, muerte, abrir y cerrar el
arca, cara de Dios, niños, palabras claves que nos desvelan muchos secretos
ocultos. Por un lado, el hambre de fe que con pan (el cuerpo de Cristo) se
sacia y no le dejan el acceso un pecado capital. Los números, siempre los
números nos están indicando cosas: tres días, cuando resucita el Lázaro, primo
de Jesús, en la Biblia; para resucitar, primero ha de morir. Abrir y
cerrar el arca[i],
si recordamos un poco el génesis y el arca de Noé recordaremos que se
abría y cerraba para encontrar la salvación tras el diluvio, y tras la
salvación estaremos con Dios, ergo, veremos su cara y así dicen los niños
(inocentes). Fabuloso juego de palabras para despistar a la censura y abrirnos
los ojos.
“Mas el mismo Dios, que socorre a los afligidos, viéndome en
tal estrecho, trajo a mi memoria un pequeño remedio, que, considerando entre
mí, dije: «Este arquetón es viejo y grande y roto por algunas partes, aunque
pequeños agujeros. Puédese pensar que ratones, entrando en él, hacen daño a
este pan. Sacarlo entero no es cosa conveniente, porque verá la falta el que en
tanta me hace vivir[ii].
Esto bien se sufre».”
El mismo Dios socorre a Lázaro y por ello le muestra
agujeros de donde puede sacar el cuerpo para salvarle y darle vida. El ratón,
en la fe cristiana, simbolizaba con el diablo. No paro de maravillarme de los
juegos semánticos paradigmáticos de esta obrilla que con grosero estilo se pide
que se escriba. “-Cómete eso, que el ratón cosa limpia es.” Le dice el clérigo,
paradójico. La avaricia, como buen pecado capital, es pensar en sí mismo: no
comparto a Dios, así que quédate tú con el diablo.
“Y luego me vino otro
sobresalto, que fue verle andar solícito quitando clavos de las paredes y
buscando tablillas, con las cuales clavó y cerró todos los agujeros de la vieja
arca.”
No conforme con esto, el clérigo tapa los agujeros del arca
para que nadie pueda pasar. Clavos y tablillas, como Jesucristo crucificado,
con su vida paga nuestros pecados, cerrando al diablo a donde se encuentra
Dios. Sin embargo, Lázaro no halla consuelo a su hambre y recita, en grosero
estilo, unas palabras que me recuerdan a San Juan de la Cruz o Santa Teresa:
“¡Oh Señor mío -dije yo entonces-, a cuánta miseria y fortuna y desastres
estamos puestos los nacidos, y cuán poco duran los placeres de esta nuestra
trabajosa vida!”, o del mismísimo fray Luis de León.
“Agora, donos traidores ratones, conviéneos mudar propósito,
que en esta casa mala medra tenéis.” Como bien explica Francisco Rico, donos se
emplea en plural con tono despectivo, traidores ratones (Judas, Satanás…),
buscando que cambien de idea ya que en la casa del clérigo no podrían prosperar,
adorable juego irónico en donde el pecado campa a sus anchas: “No nos
maravillemos de un clérigo ni fraile, porque el uno hurta de los pobres y el
otro de casa para sus devotas y para ayuda de otro tanto, cuando a un pobre
esclavo el amor le animaba a esto.” ¿notáis como todo va cobrando sentido si
reorganizamos la obra y observamos con detenimiento los múltiples significados
que contiene?
“Pues estando una noche desvelado en este pensamiento,
pensando cómo me podría valer y aprovecharme del arcaz, sentí que mi amo
dormía, porque lo mostraba con roncar y en unos resoplidos grandes que daba
cuando estaba durmiendo. Levantéme muy quedito, y, habiendo en el día pensado
lo que había de hacer y dejado un cuchillo viejo que por allí andaba en
parte do le hallase, voyme al triste arcaz, y, por do había mirado tener menos
defensa, le acometí con el cuchillo, que a manera de barreno de él usé.
Y como la antiquísima arca, por ser de tantos años, la hallase sin
fuerza y corazón, antes muy blanda y carcomida, luego se me rindió y
consintió en su costado, por mi remedio, un buen agujero. Esto hecho,
abro muy paso la llagada arca, y, al tiento, del pan que hallé
partido, hice según de yuso está escrito. Y con aquello algún tanto
consolado, tornando a cerrar, me volví a mis pajas, en las cuales reposé y
dormí un poco, lo cual yo hacía mal, y echábalo al no comer. Y así sería,
porque cierto, en aquel tiempo, no me debían de quitar el sueño los cuidados
del rey de Francia.”
Un cuchillo, como el que porta siempre San Bartolomé en los
cuadros, aquel que metió el dedo en la llaga[iii].
Antiquísima arca ¿el arca de Noé, donde solamente entrarán aquellos que se
podrán salvar y estar con Dios? La halló sin fuerza y corazón, como si Dios se
rindiera, el cuerpo de Cristo (el pan) llagado y en este metió su cuchillo
según las escrituras ¿tanto pecado acometido para poder llegar a Dios? No me
debían quitar los sueños del rey de Francia ¿o de España? Recordemos que el rey
de Francia era uno de los mayores enemigos de Carlos I de España en aquel
entonces ¿doble sentido, ocultando la crítica o postulándose a favor del
enemigo del emperador? No, todavía no tengo respuesta a estas cuestiones,
necesito indagar más y descubrir a su autor para poder desvelarlas.
Hasta otra, querido
lector desocupado.
[i]
http://arcadesalvacion2.blogspot.es/1485650242/cerrar-y-abrir-puertas/
[ii] El echar a los ratones la culpa de la desaparición del
pan ha sido juzgado sugerencia de la traducción castellana del Asno de oro:
“que debían por todas las vías y artes que pudiessen, buscar el ladrón que
aquel común daño hacía, porque no era de creer que el asno que allí solamente
estaba había de aficionar a comer tales manjares, pero que cada día faltaban
los principales y más preciados manjares; demás desto, en su cámara no había
muy grandes ratones ni moscas”, Francisco Rico, cátedra. Como podemos comprobar
gracias a Rico, Lázaroo también tiene influencias del Asno de oro,
cosa que iremos analizando poco a poco.
[iii] https://elenaysusletras.blogspot.com/2019/03/cuenta-lazaro-su-vida-y-cuyo-hijo-fue.html
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